Una de las enfermedades más comúnmente asociadas a la vejez es el alzheimer. Esta enfermedad degenerativa de las células nerviosas, provoca una disminución de la masa cerebral  con progresivo deterioro personal y cognitivo.

Si crees que alguien próximo a ti puede padecer esta enfermedad, aquí te contamos todo sobre los primeros síntomas del alzheimer, y sus fases posteriores.

Aunque a día de hoy no existe cura para esta enfermedad progresiva e irreversible, sí se sabe cómo prevenir el alzheimer a través de unos hábitos de vida sanos, alimentación sin grasas, ejercicio moderado, actividad intelectual y social, siendo uno de los métodos más efectivos tanto a nivel físico, como cerebral. Aunque hay quien establece una clasificación de tres fases en esta enfermedad, nosotros te vamos a explicar aquí otra que establece siete fases del alzheimer:

Fases evolutivas del alzheimer

Síntomas de degradación funcional o cognitiva

Cuando las personas están mentalmente sanas, sin presentar síntomas subjetivos u objetivos de degradación funcional o cognitiva, se encuentran en la fase 1 o normal.

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Se empiezan a producir olvidos

A partir de determinadas edades se empiezan a producir olvidos cuando en algunos momentos se desea voluntariamente recordar algo, pero no se consigue, estos olvidos son más frecuentes a partir de los sesenta o sesenta y cinco años, y pueden suponer en algunos casos señales de alzheimer.

Este tipo de deterioro suele afectar a la concentración, y también a la hora de encontrar una determinada palabra en una conversación.

En principio estas pequeñas pérdidas de memoria son consideradas olvidos benignos, pero parece que en los últimos estudios realizados se está comprobando que las personas que sufren estas pequeñas lagunas son más proclives a padecer un deterioro más rápido que puede derivar en la enfermedad de Alzheimer.

Repetición de mismas preguntas

En esta etapa las personas con enfermedad de alzheimer, pueden presentar fallos poco apreciables por lo demás, como por ejemplo repetir una misma pregunta ya contestada varias veces.

El deterioro cognitivo leve puede imposibilitar nuevos aprendizajes que no entrañan una mayor dificultad, como manejar un nuevo teléfono móvil, o cambios de tareas en su trabajo habitual, lo que frena su rendimiento de forma significativa, en el principio de alzheimer.

También se produce una reducción de la capacidad organizativa, que terminar generando una importante ansiedad.

Entre las personas que se encuentran en este estadio del alzheimer, habrá algunas que en un corto plazo de entre dos y cuatro años puedan sufrir un rápido deterioro hacia la demencia, mientras otras seguirán en esta fase durante muchos años más.

Cuando las personas con alzheimer que se encuentran en esta fase no tienen responsabilidades laborales o sociales, es menos probable que su deterioro sea detectado con facilidad por su entorno, por lo que no suelen consultar su problema en la consulta de un médico, hasta que no se encuentran en fases más avanzadas.

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Deterioro habilidades funcionales

En esta etapa de la enfermedad de Alzheimer, se produce un deterioro significativo de habilidades funcionales que puedan entrañar cierta complejidad, como la capacidad para manejar temas económicos personales, a la vez que se olvidan acontecimientos vividos recientemente, o tareas importantes que hay que realizar en breve.

El cerebro afectado por alzheimer pierde la noción sobre el día en que se vive, o incluso la estación en la que se está, a la vez que todavía se puede quizá recordar la dirección de casa, por lo que en general aún se pueden valer aunque con ciertas dificultades.

En esta etapa de alzheimer, existe una menor manifestación de los sentimientos, con una linealidad emocional, que está en estrecha relación con la consciencia de que existe una importante pérdida de capacidad mental que se intenta ocultar y negar, incluso personalmente.

Limitación tareas cotidianas

En esta etapa se produce un deterioro tan significativo en el cerebro afectado con alzheimer, que limita a la persona para realizar las más sencillas tareas cotidianas, como puede ser el hecho de vestirse siempre con las mismas prendas, por incapacidad para poder cambiarlas por otras.

La persona con alzheimer en esta etapa necesita ser atendida por un cuidador, para que elabore la comida, atienda la limpieza de la casa, haga la compra y lleve las cuentas.

Emocionalmente el enfermo en esta etapa que dura aproximadamente un año y medio presenta un humor irascible y desconfianza constantemente, que afecta de forma importante también a los cuidadores de enfermos de alzheimer.

La pérdida de memoria es muy grande, por lo que no puede recordar datos muy importantes de su vida. Se recuerda en un determinado momento, para no reconocer esa vivencia o dato como propio al momento siguiente.

Se pierde toda la capacidad para realizar operaciones mentales o escribir.

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Falta de autosuficiencia

En la sexta de las etapas o grados de alzheimer, comienza a ser difícil incluso vestirse correctamente, abrocharse los botones, o distinguir entre el derecho y el revés de una prenda.

En dos años y medio aproximadamente se van deteriorando capacidades identificables en la enfermedad de alzheimer, de tal modo que lo que hace dos meses aún no sucedía, se añade al deterioro anterior.

A la dificulta de vestirse solo, se suma la imposibilidad de realizar la propia higiene íntima.

Al poco tiempo, el enfermo de alzheimer presentará incontinencia urinaria, y después la fecal, que obligará a su cuidador a emplear pañales a la hora de vestirle.

En esta etapa de la enfermedad de Alzheimer, se pierde el sentido total del día en que se vive, y ya no se reconoce a las personas queridas. Es muy frecuente confundir a la propia hija, con su madre, aunque se producen momentos de evocación correcta de datos aislados de forma espontánea.

Si el enfermo aún dispone de actividad motora, se mueve de un lado a otro, cambiando objetos de lugar, sin sentido.

En la parte emocional se pueden producir reacciones violentas, como parte de las consecuencias del alzheimer, y esta fase termina con la pérdida casi total de la comunicación.

Si además de la información que aquí te explicamos también quieres saber cómo tratar a un enfermo de alzheimer, te invitamos a leer sobre estrategias que ayudan con este tipo de enfermos.

Reflejo de succión o prensión

Se corresponde con la etapa más severa de la enfermedad, o alzheimer fase terminal  y comienza con la pérdida total de lenguaje, a la que se sigue la imposibilidad de andar.

También es frecuente que el enfermo de alzheimer se olvide de cómo tragar la comida y los líquidos, por lo que se produce una complicación alimentaria, que en algunos momentos hace necesaria la alimentación intravenosa.

La supervivencia en la etapa severa dependerá de los buenos cuidados con los que cuente el enfermo de alzheimer, y con una duración de aproximadamente otros dos años y medio.

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Después de que el enfermo deja de caminar, tampoco puede sentarse solo y tiende a caerse si no se encuentra apoyado tanto por detrás como por los costados en esta fase del alzheimer.

En esta etapa en la que el enfermo de alzheimer pasa muchas horas acostado, comienzan a producirse rápidamente la formación de escaras o ulceras producidas por la presión del cuerpo sobre el colchón.

En este sentido conviene que el enfermo disponga dentro del tratamiento para el alzheimer, de un colchón anti escaras, o mejor aún de una cama articulada y con movimiento para facilitar la circulación sanguínea.

Es fundamental mover al enfermo cambiándolo de posición, mantener la higiene corporal, y curar las úlceras si se producen.

Si el enfermo sobrevive durante otro año más, dentro del último estadio de evolución alzheimer, comenzará a padecer rigidez física, que le impedirá flexionar las articulaciones.

Además los pacientes con alzheimer en esta última etapa, presentan cambios en los reflejos, que se manifiestan de forma infantil, o primitiva como son el reflejo de succión, o prensión.

En esta etapa se produce el fallecimiento de los enfermos de alzheimer, muy habitualmente por problemas de neumonía u otras infecciones, o como consecuencia de problemas cerebro vasculares.

No te enfrentes solo al problema, si crees que puedes estar enfermo de alzheimer, acude a tu médico ya, porque el desconocimiento del diagnóstico no retrasará el avance de la enfermedad.

Saber con seguridad cual es el problema, realizando pruebas para detectar alzheimer, te puede ayudar a retrasar el avance más rápido de la enfermedad, además de poder organizar temas personales mientras te encuentras bien, y seleccionar la ayuda con tiempo para elegir la mejor compañía.

Si tienes que cuidar a un enfermo de alzheimer, no lo hagas solo, busca ayuda a domicilio, para tomarte tus propios espacios, porque los vas a necesitar, junto algunas actividades liberadoras para poder sobrellevar mejor una situación que no sólo es dura para los enfermos, sino también para sus cuidadores.

Y recuerda: “Cuidania, como tú lo harías”, te proporcionará las personas más capacitadas y entrenadas para cuidar de los tuyos y de tu hogar.